- Córdoba, Argentina

Una “Niña” muy traviesa

Opinión - Martes 27 febrero, 2018


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La Oficina de Riesgo Agropecuario (ORA) publicó un informe que permite observar con claridad el avance que ha tenido la sequía desde principios de enero, de la mano de un régimen de lluvias muy por debajo del promedio de los últimos años.

 

En la última semana del mes de enero y principios de febrero, se potenció este escenario de sequía, generalizándose en toda la provincia de Córdoba, e incorporando vastos territorios “muy secos”. Esta falta de lluvias en las zonas productivas de Córdoba, está impactando de diferente modo en la campaña gruesa 2017/18.

 

Según la primera estimación de cosecha de granos estivales de la Bolsa de Cereales de Córdoba, la soja va por su producción más baja en cinco años, mientras que el maíz se encamina a batir un nuevo récord. De confirmarse esta tendencia, se daría un hecho histórico, ya que el cereal le ganaría por amplio margen de toneladas a la oleaginosa.

 

Con una siembra de 4,2 millones de hectáreas, que fue la más baja en una década, la soja se encamina a una cosecha de 12,9 millones de toneladas en Córdoba, 3 % por debajo de la última campaña, y el valor más bajo desde las 11,4 millones de toneladas del ciclo 2012/13. En cambio, el maíz, con una superficie récord de 2,3 millones de hectáreas, llegaría a casi 17 millones de toneladas, superando a las 15,8 millones del año pasado.

 

Es decir, el pronóstico de la Bolsa de Cereales cordobesa señala que se recolectarían 4 millones más de toneladas de maíz que de soja; con una diferencia del 31% a favor del cereal.

 

La principal explicación que se desprende del reporte de la entidad bursátil es que, si bien la escasez de agua ha sido pareja para ambos cultivos, las fechas de siembra son muy disímiles.

 

Mientras la soja se divide prácticamente mitad y mitad entre siembras tempranas y tardías; en el maíz, la proporción es de un tercio de tempranas y dos tercios de tardías. Como los planteos que más están sufriendo la escasez de lluvias, al menos por ahora, son los tempranos; es la soja la que muestra peores perspectivas.

 

De todos modos, si las precipitaciones no llegan, inevitablemente las siembras tardías recibirán también el impacto, y probablemente las proyecciones tengan que revisarse.

 

Este escenario complejo, que se extiende a gran parte de la región pampeana hizo que la soja pase la barrera de los $6000 en Rosario, registrando este año una suba del 27%. El alza de precios corresponde a la reticencia de los productores a comercializar la mercadería acopiada, al ritmo de la presión que tienen los precios a nivel internacional, en la medida en que se confirman los problemas para la cosecha de soja argentina. A nivel mundial, el mercado de Chicago llevó los futuros de harina de soja a sus máximos desde junio de 2016, debido a los problemas de falta de lluvias en Argentina, que es el principal exportador mundial de este subproducto.

 

La campaña gruesa se está jugando sus fichas en los próximos días, y esperemos que la “Niña” no esté dispuesta a seguir haciendo más travesuras.



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