- Córdoba, Argentina

Poniendo estaba la gansa

Opinión - Miércoles 31 octubre, 2018


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Al cierre de esta edición, la Comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados, en una extraña alianza entre los legisladores de Cambiemos y de parte del Justicialismo, logró un dictamen para que el proyecto de Presupuesto 2019 pase a discutirse en el recinto, como pretendía el Gobierno.

 

Allí, a pesar de las polémicas públicas y los amagues de protesta de las entidades rurales, el sector agropecuario seguirá pagando una parte importante del ajuste de las cuentas públicas, ya sea a través de retenciones o de Bienes Personales.

 

En el proyecto para modificar Bienes Personales el dictamen de mayoría mantiene solamente los dos cambios acordados respecto a bienes rurales: Se establece la obligación de tributar cuando la suma patrimonial supere los 2 millones de pesos, cosa que sucede con todos los campos. Y en el artículo 4 del proyecto, se estableció una alícuota especial de 0,25% para este tipo de inmuebles.

 

Por otro lado, un punto de la Ley de Presupuesto que había sido cuestionado por las entidades del agro estaba en el artículo 83, que originalmente decía que todas las retenciones iban a poder subir hasta fines de 2020 hasta el 33% en el caso de que el Poder Ejecutivo así lo dispusiera.

 

Frente al pataleo, desde el Gobierno ya se había aclarado que esto iba a limitarse a los productos del complejo sojero y no a toda la economía. Ahora se aceptó colocar una retención de hasta 30% para la soja y derivados, y del 12% para el resto de los productos. Además,

el secretario de Energía, Javier Iguacel, colocó en el anteproyecto otro artículo en el cual deja abierta la posibilidad de que se apliquen impuestos a los biocombustibles producidos a partir de soja (biodiésel), caña de azúcar y maíz (bioetanol), cuando esos productos habían sido exceptuados, como parte de una política que apuntalaba su desarrollo.

 

Como dice el colega Matías Longoni, en una lúcida columna de opinión en Bichos de Campo, “los productores descubrieron que todos estos años vivieron engañados. La verdadera grieta, no había sido entre dos ismos políticos llamados kirchnerismo y macrismo, como ellos supusieron durante mucho tiempo. La verdadera grieta, era entre ellos y la clase política”.

 

La receta de gobiernos populistas y neoliberales es la misma. La clase política se niega a hacer el ajuste del gasto público, y apela siempre a la suba de impuestos sobre quienes producen, con más presión tributaria.

 

“Sueldos de elite, viáticos, prebendas, jubilaciones de privilegio y una larga lista de beneficios injustificables convierten a los dirigentes políticos en una casta superior cada vez más alejada de la imagen ejemplar que debieran transmitir a los ciudadanos que con sus votos los han elegido para gobernar de manera proba, desinteresada, con auténtico espíritu de servicio y patriotismo”, alza la voz la Mesa de Enlace de la provincia de Córdoba en su propio comunicado. “Parecía que volvíamos a recomponer la buena relación con el gobierno nacional y nos vuelven a golpear”, resumió el cordobés Atilio Carignano, vicepresidente de CRA, quien al igual que otros dirigentes pidió a la dirigencia política que haga el mismo esfuerzo que los privados: “No se achica la política, nadie achica nada, estamos siempre en la misma”, reclamó.

 

En síntesis, “Poniendo estaba la gansa”, como decía el Negro Olmedo, aunque la Mesa de  Enlace haya salido de su letargo invernal con el comunicado “El campo no soporta más impuestazos”.



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