- Córdoba, Argentina

Otro país es posible

Opinión - Viernes 30 octubre, 2015


martin-cabecera

 

Cuando usted tenga este ejemplar en sus manos, ya se habrán producido las elecciones presidenciales para suceder a Cristina Fernández.

 

Más allá de quién haya resultado ganador, el pasado domingo 25 de octubre fue la fecha que marcó la cuenta regresiva para la despedida del kirchnerismo puro. El futuro ya no será igual, fundamentalmente para el sector agropecuario, tal vez el más golpeado en materia impositiva, económica y productiva.

 

Miles de chacareros quedaron en el camino, una huella que no se borrará jamás. El que venga, deberá generar la confianza necesaria para que el sector más dinámico vuelva a girar la rueda de cada una de las economías regionales.

 

No puedo dejar pasar, que durante esta maratón electoral que está llegando a su fin, pudimos observar como gran cantidad de dirigentes políticos se pasaron de un bando a otro, sin importar las ideologías, sin respetar a quiénes los habían votado, sin importarles absolutamente nada.

 

El único fin es seguir viviendo “bien” de la política, y muchos lo hacen desde la vuelta a la democracia, con un estilo “camaleónico”. Nadie entra, aporta lo suyo un tiempo, y luego vuelve a su trinchera privada. Todos entran para chupar la teta del Estado, y van sumando a sus familiares y amigos. La alternancia en las estructuras de poder, es necesaria para hacer más fuerte la democracia y madurar como país.

 

También presenciamos cómo los medios oficialistas defendieron a capa y espada al actual Gobierno, y cómo medios opositores atacaron al Gobierno con capa y espada.

 

Dos posiciones bien extremas, que continuaron abriendo la grieta social. Algunos pedían la continuidad del modelo, otros el voto útil para destronar al modelo, otros el voto estratégico para ganar en ballotage, otros el voto ganado para una derrota digna, y otros no sabían ni lo que pedían.

 

Ojalá la clase política y los grandes medios entiendan algún día que la gente vota lo que quiere votar, y que cada voto sirve, porque los argentinos hace 31 años que somos libres, aunque muchos sigan sufriendo aprietes o amenazas. También están aquellos ciudadanos que vienen pidiendo a gritos una brisa de aire fresco a nivel nacional, pero que en sus provincias y comunidades sostienen a intendentes y gobernadores que hace 12, 16, ó 20 años que están abulonados al poder. Feudos grandes o feudos chicos, el modus operandi es el mismo. Primero miremos nuestra aldea, y luego miremos el mundo. Las nuevas generaciones ya lo entendieron, y por eso miran hacia adelante, y les da lo mismo que alguien sea peronista, radical, socialista, comunista, kirchnerista, macrista, populista, conservador, o liberal.

 

Y tal vez eso sea lo que debamos aprender. Ellos le pondrán fin a las ideologías duras, porque las sociedades modernas aspiran a tener calidad de vida, desarrollo, oportunidades, inclusión, igualdad, justicia, y sentido común.

 

La política, bien usada, es una herramienta transformadora, pero mal usada, es una herramienta destructiva. Nuevamente los argentinos estamos a prueba, y el mundo nos está mirando. L

 

a gran misión, es no defraudarnos a nosotros mismos, y a las nuevas generaciones que vienen a construir un país diferente.



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