- Córdoba, Argentina

No hubo magia

Opinión - Jueves 27 octubre, 2016


martin-cabecera

 

En diciembre pasado las medidas de Gobierno para el campo fueron muy alentadoras y necesarias. Los que estamos en el sector estamos de acuerdo en que fue beneficioso la unificación del tipo de cambio, la eliminación de retenciones a las economías regionales, la eliminación de retenciones al trigo, el maíz, el girasol, la eliminación de los ROEs para exportación, y la baja de retenciones a la soja del 35 al 30%.

 

Pero con el paso de los meses el globito amarillo se fue desinflando, y no hubo magia en la fiesta. El pobre desempeño de la recaudación tributaria, el crecimiento de los ingresos por debajo de la inflación, las inversiones que demoran en llegar, un blanqueo que no tuvo el efecto esperado, un tarifazo mal ejecutado, junto a la cruda realidad social con casi un tercio de la población en estado de pobreza (pesada herencia dejada por CFK), llevaron al Gobierno nacional a incumplir una promesa de campaña con respecto a la soja, por lo que la rebaja de otros 5 puntos de retenciones fue pospuesta para el 2018.

 

En esta jugada política, el Gobierno se ahorró unos $15 mil millones, y le hizo un guiño a gran parte de la población que no está vinculada con el campo, pero también es cierto que empieza a perder un poco de credibilidad en las provincias de la región pampeana que le dieron un fuerte apoyo en las elecciones presidenciales. Preocupa, que mientras el campo le sigue poniendo el hombro el país, el empleo público haya crecido 1% en el primer semestre, fundamentalmente en el Estado nacional.

 

Entonces, el ajuste solo debe hacerlo el sector privado. Desalienta, que el “bono del fin de año” vaya al 50% de la torta de asalariados estatales y privados que en promedio tienen la remuneración mucho más alta que la otra mitad de la torta compuesta por trabajadores informales (26%) y cuentapropistas (24%).

 

Asusta, que el Gobierno elija como su contrincante a CFK para las legislativas del 2017.

 

Indigna, que no se le de valor a la economía social, prometiendo respuestas que nunca llegan por el cierre de cuentas bancarias a cooperativas y mutuales que son actores fundamentales en el interior del país, o dejando fuera de la licitación a la planta de biogás proyectada por FECOFE y la Cooperativa Eléctrica de Huinca Renancó. Lo importante es que estamos en presencia de un Gobierno que escucha, y puede dar marcha atrás o rectificarse cuando comprende que va por el camino equivocado.

 

La gestión macrista ni siquiera llegó al primer año, pero no por eso dejaremos de señalar, aquellas cuestiones que nos parecen erróneas, a través de una crítica constructiva, que no sea malintencionada.

 

Doce años de kirchnerismo nos enseñaron a que tenemos que estar más atentos a lo que sucede en el Estado. Como dice la filósofa y ensayista Beatriz Sarlo: “Cristina fue una neopopulista de la igualdad, y Macri es un neopopulista de la felicidad”.

 

La igualdad promovida por Cristina quedó solo en el discurso. Esperemos que la felicidad propuesta por Macri, no quede solo en palabras.



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