- Córdoba, Argentina

No borren la huella del tambo

Opinión - Miércoles 26 julio, 2017


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La ex presidente y candidata a senadora por Unidad Ciudadana en provincia de Buenos Aires, Cristina Fernández de Kirchner, estuvo en la ciudad bonaerense de Lincoln visitando un tambo, propiedad de un familiar del ex intendente K de esa ciudad. La puesta en escena levantó polvareda entre la gente del sector agropecuario. Es indudable que la foto irrita, duele, genera impotencia. Solo el sector tambero sabe lo que sufrió durante los 12 años de kirchnerismo, y sigue apretando los dientes con el macrismo.

 

Entre 2003 y 2015 dejaron de producir 4.903 tambos, sobre un total de 15.305. Exactamente se perdió 1 tambo por día durante la gestión K. Incluso, cuando asumió Macri había 10.402, y después de 18 meses de gestión el OCLA informó que se perdieron casi 500 tambos, coincidiendo con la estadística de Senasa que arroja un total actual de 9.955 establecimientos lecheros.

 

A esta altura poco importa el color político, lo único cierto es que no para la sangría de pequeños y medianos productores. El número de tambos cayó más que la cantidad de animales en producción, porque la actividad se fue concentrando en empresas más grandes.

 

En cuanto al reparto por provincias, de los tambos que este año siguen en funcionamiento, la pampa húmeda concentra 9.441 establecimientos, o sea, el 95%. En Buenos Aires hay 2.218 tambos, perdiendo en la última década 163 (7,3%). En Santa Fe quedan 3.403 tambos, ya que en la última década se cerraron 500 (15%.) En Córdoba hay 3.071 establecimientos lecheros, debido a que desde 2008 se cerraron 540 tambos (17,5%). Y Entre Ríos sumó 96 tambos, creciendo un 15%.

 

Lo único positivo del actual Gobierno, es que las estadísticas son ciertas y confiables, y que hay diálogo con los funcionarios. Eso es un paso importante, aunque las medidas concretas no llegan. O tal vez será que no quieren instrumentar acciones para salvaguardar a los pequeños y medianos productores, apoyando bajo cuerda un proceso de concentración pensado para las grandes empresas lecheras. La famosa Ley de Lechería sigue sin debatirse en el Congreso nacional, y sin ese marco legal y jurídico la cadena láctea no puede ordenarse y ser sustentable. La reforma impositiva nunca llegó, y vaya a saber uno si llegará. Y las grandes obras de infraestructura rural, fueron anunciadas con bombos y platillos, pero veremos cuándo comienzan, y si finalmente se terminan.

 

Para los tamberos el Estado estuvo ausente durante el kirchnerismo, y sigue ausente durante el macrismo. Ojalá entiendan los que llegan a la Casa Rosada y al Congreso Nacional, la importancia del sector tambero en los pueblos y ciudades del interior profundo, como principal generador de mano de obra directa e indirecta, como motor de desarrollo comercial y empresarial, y como variable indispensable para el arraigo territorial. El tambo, en síntesis, es el gran remedio contra el éxodo rural.



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