- Córdoba, Argentina

Necesitamos creer, y necesitamos cambiar

Opinión - Viernes 24 febrero, 2017


martin-cabecera

 

Venimos de varios años de excesos hídricos, con pérdidas económicas millonarias, tanto para el sector productivo, como para cientos de comunidades de Córdoba y Santa Fe.

 

¿Cuánto hace que los científicos vienen alertando sobre el cambio climático? Pero nuestros gobernantes, -y aquí no importa el color partidario-, esperan que el agua nos llegue al cuello, y si es posible que sea un año electoral, para encarar obras profundas. Cuando lo ideal es hacer obras durante los períodos de sequía, porque en algún momento, el agua siempre retoma su cauce. Y en la desesperación, cuando llega la tormenta, nos tiramos el fardo unos con otros, y a los siete días nos sacamos una selfie juntos.

 

Pero más allá de la calentura que nos agarramos, quiero creer y los invito a creer en que llegarán las soluciones para disminuir el impacto negativo de las inundaciones y anegaciones.

 

Finalmente, el ministro del Interior, Obras Públicas y Vivienda, Rogelio Frigerio, firmó con los gobernadores de Córdoba, Juan Schiaretti y de Santa Fe, Miguel Lifschitz, un convenio para la apertura de licitación en marzo próximo de la obra “Reacondicionamiento Sistema Canal San Antonio-Arroyo de las Tortugas, tramo San Francisco-Río Carcarañá, Provincia de Córdoba y Santa Fe”. Según el Gobierno nacional, es la primera vez desde 1939 que se hace una tarea de este tipo. La inversión de más de $770 millones, beneficiará a 600 mil hectáreas productivas y a 168 mil habitantes.

 

Ahora, también hay noticias que dan vergüenza ajena,  y que son exclusiva responsabilidad de nuestro sector agropecuario.

 

La Policía Ambiental de Córdoba detectó unas 650 obras hidráulicas ilegales que se ejecutaron en el este y sudeste, y que afectan directamente al territorio santafesino. Las obras que se inspeccionaron son principalmente desagües de establecimientos rurales, desvíos de cauces, terraplenes y hasta “pinchaduras” de lagunas de la zona pampeana del este cordobés. Algunas están desde hace 20 años, pero la mayoría desde hace menos de 18 meses.

 

No se puede tolerar semejante falta de humanismo y solidaridad con nuestros vecinos cordobeses y nuestros hermanos santafesinos. Por eso aplaudo que Córdoba esté a la vanguardia en materia de buenas prácticas agropecuarias y que comience a hacer foco en el manejo integrado de cuencas, a través del trabajo conjunto de Gobierno, INTA, distintas entidades del sector, y consorcios camineros, canaleros y de conservación de suelos.

 

Hasta el cansancio les pedimos a los funcionarios que cambien su ADN político.

 

Como hombres de campo, como gente del interior profundo, también empecemos a modificar nuestro ADN productivo. ¿Cómo? Participando en una cooperativa, en una asociación de productores, en un consorcio.

 

En definitiva, volviendo a las raíces, porque nuestros padres, abuelos y bisabuelos, hicieron grande el campo argentino, impulsando el bien común de forma organizada y con espíritu solidario.

 



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