- Córdoba, Argentina

Mucho camino por recorrer

Opinión - Lunes 2 octubre, 2017


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Una señal alarmante es la falta de competitividad de la industria láctea argentina, ya que viene perdiendo participación de mercado en el vecino país de Chile, contra competidores que están a miles de kilómetros de distancia.

 

En los primeros ocho meses de 2017 –según datos oficiales de Odepa–, el principal exportador de leche en polvo al mercado chileno fue EE.UU. con 7977 toneladas, seguido por Nueva Zelanda (5017), Argentina (2435) y la Unión Europea (1018), entre otros.

 

La participación argentina en enero-agosto de 2016, con 4790 toneladas colocadas en Chile, pasó de 26.4% a 13.3% este año. En lo que respecta a quesos, las colocaciones argentinas en Chile también se licuaron al pasar de 20.4% en los primeros ocho meses de 2016 a 11.0% en el mismo período de este año. La posibilidad de colocar partidas de leche en polvo y quesos en la región es un factor fundamental para garantizar la rentabilidad de las operaciones de comercio exterior, porque las colocaciones en destinos lejanos –como Argelia o Rusia–, deben hacerse con valores FOB, mucho menores para poder concretar las ventas. Argentina, en cambio, a pesar de ser un vecino de Chile, cuenta con importantes problemas de competitividad debido a restricción en la disponibilidad de leche (por desastres climáticos y salida de tambos del sistema), déficits de infraestructura, alta carga impositiva y un tipo de cambio sobre apreciado para la estructura de costos local.

 

En el orden interno, el Gobierno analiza un plan de compra oficial de leche en polvo para sostener a pequeños y medianos productores tamberos. Serían 600 millones de litros al año (6% de la producción total) para ofrecer una copa de leche en las escuelas. Es una iniciativa del senador entrerriano Alfredo De Ángeli, con aval de Agroindustria y Desarrollo Social, aunque el proyecto todavía no fue presentado de manera oficial, ya que están estudiando si es viable antes de ingresarlo al Congreso. Cabe recordar que este tipo de iniciativas ya habían sido sugeridas hace tiempo por la Cámara de Productores Lecheros de Córdoba, precisamente en febrero de 2016. En ese entonces el vicepresidente Alejandro Leveratto -a través de distintos medios de comunicación-, le pidió al Gobierno que se haga cargo del sobrestock de leche para otorgárselo a los pobres e indigentes que no tienen acceso al producto de primera necesidad. “El Gobierno debería comprar la leche para darle a los que no pueden acceder a ella. Si no lo hace estaría negando la realidad que admitió, que es que hay un 30% de pobreza.

 

Y por otro lado, no soluciona los problemas sociales, como prometió”, dijo en esa oportunidad Leveratto  a Cadena 3. Está claro que todo el eslabón lácteo tiene aún mucho camino por recorrer, tanto en el ámbito externo como interno, y el Estado debe jugar un rol fundamental.



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