- Córdoba, Argentina

La culpa no es del chancho

Opinión - Viernes 1 septiembre, 2017


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La carne de cerdo atraviesa en el país el mejor momento de su historia. De la mano de una producción y de un consumo interno en valores récord, el sector sigue generando inversiones y perspectivas favorables. A partir de las inversiones realizadas en granjas en la provincia, Córdoba va camino a convertirse en la principal productora de cerdo del país. En los últimos 15 años, el desarrollo de la cadena porcina a nivel nacional ha tenido a Córdoba como referente.

 

Casi un tercio de los cerdos que se consumen en el país salen de nuestra provincia. De acuerdo con un estudio sobre la caracterización nacional del sector porcino, realizado por el Ministerio de Agroindustria de la Nación, Córdoba es la provincia con más cantidad de productores de cerdo. Sobre un total en todo el país de 4.009 productores, Córdoba tiene 1.119, lo que representa el 28% del total.

 

Sin embargo, la decisión del Gobierno nacional de autorizar la importación de cerdo desde Estados Unidos genera algunas preocupaciones entre los productores cordobeses. Más, en un contexto de aumento en los ingresos de carne desde el exterior, como lo demuestran las cifras oficiales. Si bien Estados Unidos es el principal exportador de carne de cerdo del mundo, su carne es resistida en muchos mercados. Sucede que sus cerdos tienen la enfermedad, denominada síndrome respiratorio y reproductivo porcino (PRRS), de la cual Argentina es libre.

 

Productores y empresarios porcinos, y las distintas entidades agropecuarias como FAA, SRA y CRA, se mostraron preocupados por el uso de la carne de cerdo como moneda de cambio. El crecimiento de las importaciones activó una luz amarilla, ya que según la Asociación Argentina de Productores de Porcinos (AAPP), en el primer semestre del año se importaron 17.800 toneladas (mayoritariamente desde Brasil), un 78% más que en igual período del año pasado.

 

El principal problema no son las importaciones, sino la falta de competitividad de los productores argentinos por la alta presión impositiva, ya que tanto norteamericanos como europeos son subsidiados por sus respectivos estados. Si no se eliminan impuestos, será muy difícil que las diferentes cadenas –como la porcina-, puedan ganar mercados externos, y al mismo tiempo sostenerse y expandirse en el mercado interno.

 

El productor argentino es tan eficiente como un productor norteamericano, uno europeo o uno brasilero. Tenemos los mejores jugadores, pero nos cuesta horrores entrar al mundial de la producción de proteínas. Está claro que esta vez, la culpa no es del chancho.



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