- Córdoba, Argentina

El dilema de las retenciones

Opinión - Viernes 26 julio, 2019


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Este mes de julio, en plena campaña, el Presidente Mauricio Macri afirmó en Neuquén  que “las retenciones son un mal impuesto que tiene que desaparecer”. En realidad viene ratificando el mismo discurso desde la campaña del 2015, pero en la práctica, se anularon para el maíz, girasol, trigo y carne.

 

Sin embargo, la presión impositiva sigue siendo alta, ya que de cada $100 de renta agrícola, $56,9 son para los gobiernos, ya sea municipal, provincial o nacional (FADA). Entonces hay urgencia en enviarle señales positivas al campo, ante las encuestas previas a las PASO que en general ubican al Macrismo por debajo de los Fernández. Entonces ahora aparecen medidas electoralistas más que fiscales, que se llevan grandes titulares en los medios oficialistas, pero que a la hora de contar las monedas, el impacto no es demasiado grande.

 

En este sentido, en julio el  Gobierno nacional decretó que un grupo de 200 alimentos que desde septiembre del año pasado abonaban 4 pesos por dólar exportado (monto establecido para productos primarios), ahora paguen 3 pesos (precio para mercadería con valor agregado), pasando la alícuota efectiva de un 9 a un 7%. En Córdoba, los principales beneficiados fueron el maní del sur provincial, que en su versión “confitería con piel” estaba incluido dentro de los productos con mayor presión impositiva, y el garbanzo del norte provincial. En general, las cadenas favorecidas fueron las de frutos secos, frutas de pepitas y cítricos, verduras y hortalizas, entre otras.

 

Otra cuestión que deberá abordar el Gobierno de forma urgente es por qué después de una cosecha  histórica, los productores están reteniendo fuertemente la soja que sigue con un 18% de retenciones. ¿Estarán orejeando como en el truco para ver qué pasa con las elecciones nacionales? ¿O será que el precio actual de la soja no los convence, y prefieren esperar hasta que haya noticias más favorables en Chicago?

 

No podemos soslayar que en varias zonas del país la ecuación económica termina siendo negativa para soja, por ejemplo en NEA, NOA, y algunas zonas de Córdoba, donde los rindes no fueron tan buenos y el impacto del flete es significativo. Entonces, si el precio de la soja no mejora, el productor no venderá, el exportador o aceitera no liquidará divisas, y el dólar dejará de estar quieto y controlado, para empezar a subir nuevamente.

 

La opción que tiene el Gobierno es la de modificar el esquema de los derechos de exportación de soja, sacrificando ingresos por retenciones, favoreciendo la venta y liquidación por parte de los productores. Esto significaría llevar a cabo otra medida electoralista, pero que le permitiría controlar el dólar hasta Octubre, y así terminar de ganarse nuevamente la confianza de los agricultores.

Pero las complicaciones siguen, ya que también las pymes lácteas quieren baja en las retenciones debido al derrumbe de mayo, ya que las exportaciones de leche en polvo cayeron casi un 90%. Incluso desde Apymel advierten que en la primavera habrá una sobreoferta de leche, y alertan que no pueden seguir con retenciones cuando están agregando valor a la leche, y que no es lo mismo producir 1 kg de maíz que 1 kg de queso.

 

Por su parte, el presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), Carlos Achetoni, reclamó que el Estado “descomprima” a los sectores productivos que están, desde su punto de vista”, al límite. Lo hizo en una nota de opinión que publicó a través de la Agencia Télam, luego de que la Mesa de Enlace diera a conocer sus 14 propuestas para los candidatos a presidente. Entre esas medidas, Achetoni remarcó que las retenciones deberían tener un tratamiento especial para los productores de menor escala.

 

Todos sabemos que las retenciones son un impuesto distorsivo, pero tanto los anteriores, como los actuales, no se atreven a eliminar en su totalidad, porque es una caja recaudatoria fácil de llenar.

 



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