- Córdoba, Argentina

El campo no puede ser Messi

Opinión - Jueves 28 junio, 2018


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El mejor equipo de los últimos 50 años presentado por el Presidente Macri a fines de 2015, ya sufrió más cambios que la selección argentina de fútbol que conduce Sampaoli.

 

Así es muy difícil saber hacia dónde vamos. Aquí nunca hubo magia, ni magos. Pensaron que administrar un país se hacía de taquito, como en Capital Federal, donde está el mejor ingreso per cápita de todo el territorio. Pero se encontraron con un territorio extenso y diverso, y con una oposición que trata de sacar provecho de cada error político.

 

Pasó el tiempo de echarle la culpa al nefasto gobierno K, que dejó una gran bomba repleta de subsidios, que desde el Gobierno nunca supieron cómo ir desactivando, para no afectar con un cimbronazo a la castigada clase media, y en mayor medida al 30% de pobres. El discurso del gradualismo quedó en el olvido, así como las previsiones económicas anunciadas en diciembre de 2017.

 

Tuvimos que salir corriendo a pedir la escupidera al FMI, que siempre te presta plata, pero que te pide ajuste y ajuste por todos lados. El súper ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, admitió que “vamos a pasar dos o tres meses difíciles” (como si los anteriores hubieran sido

fáciles), pero afirmó que “vamos por el camino correcto”. Además, aseguró que hubo tres factores que impactaron fuertemente y nos sacaron un punto y medio de crecimiento: la sequía, la suba del petróleo y la apreciación del dólar a nivel mundial. Consultado acerca de la inflación, Dujovne contó que en la carta presentada ante el FMI la estimación es del 27%, muy lejos de los 15 puntos pronosticados a principio de año, y más cerca de pasar los 30 puntos que pronostican la mayoría de los economistas.

 

Pero son estimaciones, así que nadie puede saber realmente cual será la inflación final, ni dónde terminará el valor del dólar, o cuánto saldrá el litro de gasoil o nafta. En este panorama incierto, proyectar o invertir es solo para los aventureros, y es un gran negocio para la timba financiera.

 

Es cierto que los efectos de la sequía recortaron la magnitud de fondos que el Estado se llevó de la renta agrícola de los productores, y que las pérdidas conjuntas de maíz y soja, totalizan las 26 millones de toneladas de granos, equivalentes a 935 mil viajes de camión menos y 8.283 millones de dólares.

 

Seguimos dependiendo de lo que genere el campo, puntualmente la agricultura (porque el tambo está en terapia intensiva con vacas que comen dólares, pero entregan leche en pesos), y encima se sigue pensando en modificar el esquema de retenciones. La salvación está puesta ahora en el trigo, que traería un pan bajo el brazo para la economía, ya que la facturación total de la cadena sumaría 5 mil millones de dólares, mientras que la recaudación fiscal llegaría a 725 millones de dólares, y las exportaciones se situarían en torno a 3.000 millones de dólares. No es posible un país con populismo o neoliberalismo, no es viable un país dividido con visiones extremistas.

 

Pero tampoco es posible un país que vea siempre al campo como Messi, el gran salvador cuando estás a un minuto del desastre.



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