- Córdoba, Argentina

El campo cumplió, la política no

Opinión - Jueves 27 junio, 2019


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Nuevamente uno de los pocos sectores que hace girar la rueda de forma positiva en la economía, es el campo. Otra vez se puso el overol mediante la producción primaria y la agroindustria a través del agregado de valor, para sostener e incrementar las exportaciones que permiten el ingreso de dólares. Y en poco tiempo ese impacto comenzará a verse reflejado en los pueblos y pequeñas ciudades del interior profundo. Al menos, ese es el deseo de toda la cadena.

 

La cosecha récord de maíz, con un volumen que superará las 50 millones de toneladas por primera vez en la historia, traerá aparejado también un nivel de exportaciones del cereal nunca visto. Entre marzo y junio se exportarán 15,4 millones de toneladas del cereal. En todo el año, serán 33 millones. En ambos casos, las mayores cifras de la historia. Además, los rindes de la soja en Córdoba son históricos, y las cifras de cosecha a nivel nacional son muy buenas. Producto de ello es que se anticipa una gran siembra de trigo por encima de las 6 millones de hectáreas.

 

Y si hablamos de lácteos, la producción de leche detiene su caída y comienza una curva positiva. En mayo, los tambos produjeron 3,1 % más que en abril y la reducción interanual se redujo a 1,7 %. También en mayo, el precio pagado a los tambos subió 9,1 % con respecto a abril y 130 % en relación a un año atrás. Además, un informe elaborado por el Ieral de Fundación Mediterránea, asegura que las exportaciones de quesos acumuladas en los últimos 12 meses son “las máximas vistas en la historia de nuestra lechería”. En el último año “móvil”, Argentina envió casi 64 mil toneladas de quesos al exterior, una cifra que supera las 62.838 de 2012 y las 61.584 de 2007.

 

En materia ganadera, por primera vez, después de 10 años, nuestro país cumplirá la Cuota Hilton, regando de credibilidad los mercados europeos que nos compran cortes de carne vacuna de alta calidad. Otra noticia de impacto ganadero es que China paga hoy mejor varios cortes populares que el mercado mayorista interno argentino. Con la aprobación del nuevo protocolo sanitario con el gigante asiático, que permite la exportación de carne con hueso, se agudizará la competencia entre la exportación a China y el mercado local; por ejemplo, en los asados.

 

Y si hablamos de innovación, tecnología, apuesta por el futuro, no podemos dejar de mencionar lo acontecido en el gran apagón eléctrico del Día del Padre. Mientras el Gobierno sigue analizando que pasó, el pueblo de Ticino en el sudeste cordobés, sorteó el apagón con bioenergía producida a través de la cáscara de maní, y en el norte cordobés la mega granja porcina del empresario Luis Picat, utilizó bioenergía producida con los residuos de su producción de cerdos. Sin embargo, pese al gran esfuerzo del agro, hay incertidumbre económica y social, los niveles de pobreza e indigencia en niveles históricos, la mitad de los niños del país no comen a diario de forma adecuada, el desempleo trepó al 10% (2 millones de personas) y el subempleo también pasó el 10% (otras 2 millones más de personas), sumado al constante cierre de pymes, muchas de ellas históricas.

 

Desde la política no se aportan certezas. Reina el transfuguismo, el vedetismo, el mercado de pases no distingue de ideologías ni de colores partidarios, y vamos rumbo hacia una nueva polarización electoral que sigue ensanchando la bendita grieta. Muchos votaran para que no vuelva el kirchnerismo, sin importar la inutilidad del “mejor equipo de los últimos 50 años” conducido por un Macri sin ideas, que se refugia en Pichetto, un peronista ex k sin ejército propio, que hizo todo lo posible para que en 2008 la famosa 125 sea aplicada al sector agrícola. Del otro lado, gran parte de la clase media fanatizada y enamorada de Cristina Fernández, buscará que el kirchnerismo gane en primera vuelta a través de Alberto Fernández, un arrepentido que volvió al espacio, con el empuje del camaleónico Sergio Massa que no para de sorprendernos. Tanto el neoliberalismo oficial como el populismo del pasado, hicieron todo lo posible para quebrar la tercera vía, que quedó reducida a Lavagna y Urtubey, con el apoyo del progresismo.

 

Cuando miramos el panorama político, no hay buenas noticias. Simplemente porque la política no cumple su parte, como lo viene haciendo el campo para volver a sacar al país del pozo.



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