- Córdoba, Argentina

Diálogo, solidaridad y sinceridad

Opinión - Miércoles 27 enero, 2016


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El pasado 8 de enero se realizó la presentación en la ciudad de Venado Tuerto del Acuerdo Marco Lechero que pretende implementar políticas que generen expectativas favorables hasta tanto se de una recomposición de precios en el mercado internacional, situación prevista por algunos analistas para el segundo semestre de 2016.

 

El acuerdo establece una compensación de precios de 40 centavos por litro por los primeros 3.000 litros producidos por la leche de enero, febrero y marzo. Por esta medida se estima que el Estado desembolsará $600 millones, y que cada tambo del país recibirá un extra de $36 mil mensuales. Por su parte, las industrias también se comprometen a realizar el máximo esfuerzo para mejorar el precio pagado al productor por la leche del mes de enero, febrero y marzo de 2016. Además, la Nación se compromete a favorecer la exportación de los excedentes lácteos, eliminando los denominados Registros de Operaciones de Exportación Blancos (ROE Blanco).

 

Estas medidas fueron acompañadas por toda la cadena láctea, aunque los diferentes actores entienden que mitigan parte de la crisis, pero que no alcanzan para que el sector productivo salga del barro. El subsecretario de Lechería, Alejandro Sammartino, salió a poner la cara en las principales cuencas lecheras de Córdoba. Advirtió que “el Estado está quebrado”, y reconoció que en el corto plazo, “la situación es complicada para los productores”. En la vecina provincia de Santa Fe, el titular de CARSFE, Gustavo Vionnet, le dijo al medio Esperanza Día x  Día: “Consulten a los rematadores cuántas ventas de tambos están programadas para los próximos meses y se van a dar cuenta que se va a perder el capital de producción en la Argentina. Una enorme cantidad de productores van a dejar la actividad y eso no estamos dispuesto a permitirlo”.

 

El mercado internacional sigue acusando precios en baja de la leche en polvo, y los excedentes lácteos hay que colocarlos rápidamente en algún lado. Por eso, me parece interesante rescatar una idea esbozada por el productor y dirigente Alejandro Leveratto de la CAPROLEC: “Previo a la crisis del 2002, donde Brasil era prácticamente nuestro único comprador, llegamos a tener un consumo per cápita de 234 litros/año, un 10 % más de lo que consumimos actualmente. Le planteamos a Sammartino que ese 10 % es necesario que se vuelva a consumir en nuestro país,  porque llegaríamos a los niños, madres y abuelos que no están bien alimentados, y eso es una responsabilidad del Estado”. Está claro que el Gobierno recibió una herencia pesada del kirchnerismo, y cuando intenta ajustar un tornillo, se desajusta otro.  Y así será todo el año. Ya sé que el tiempo corre y el cinto aprieta. Pero las soluciones solo llegarán con el diálogo, la solidaridad y la sinceridad de todas las partes que integran la cadena láctea.



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