- Córdoba, Argentina

Del orgullo a la vergüenza

Opinión - Jueves 27 abril, 2017


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“Qué podemos festejar cuando hay miles de niños uruguayos que viven en situación de calle, qué podemos festejar cuando hay tantos desocupados y tantos uruguayos que se tienen que ir del país porque este país no les da siquiera una oportunidad para vivir dignamente en él”.

 

La frase es del 2004 y pertenece a Tabaré Vásquez del Frente Amplio, quien en 2005 ganó las elecciones uruguayas, y asumió en un país con 40% de pobreza, 6% de indigencia, y 17% de desocupación. En 2016 esos terribles índices bajaron a 9,4%, 0,2% y 7,8%, respectivamente.

 

Uruguay tiene casi la misma superficie y población que nuestra provincia de Córdoba, y un fuerte perfil agropecuario. No es un país escandinavo, pero es un espejo muy cercano, en el que podemos mirarnos. El 32% de pobreza en Argentina es un duro golpe. Pero para nosotros, las noticias son peores, ya que los cordobeses de la Capital explican a 1 de cada 3 pobres e indigentes de la Región Pampeana compuesta por Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires, Entre Ríos y La Pampa (617.924 contra 1,81 millones). La ciudad de Córdoba, que en el siglo pasado fuera “la Detroit argentina” por el desarrollo industrial automotriz, es más inequitativa que Rosario, a cual llamaban “la Chicago argentina” por las mafias.

 

En “la Docta” es pobre o indigente el 40,5% de la población y en la principal urbe santafesina, lo es el 26,7%. Son 617.924 cordobeses contra 344.796 rosarinos. En síntesis, Rosario pudo mejorar su entramado social, y Córdoba lo dinamitó. Los dirigentes políticos que gobernaron la provincia y la ciudad capital durante las últimas dos décadas, no pueden echarle la culpa a las administraciones nacionales y mirar para otro lado.

 

La Capital acumula en su gran cordón de pobreza a la gente que fue expulsada de los sectores fabriles urbanos, y también del interior del interior, donde en muchos lugares el verdadero desarrollo nunca llegó.

 

¿Puede el sector agropecuario y agroindustrial ser una rueda de auxilio en la generación de más oportunidades? Claro que sí.

 

El famoso Modelo Córdoba que es propiedad exclusiva del interior rural, lidera la producción de soja, maíz, maní, leche, maquinaria agrícola, bioetanol, agroalimentos. Pero para seguir desarrollándose, y descomprimiendo a “la Docta”, necesita la infraestructura vital para hacerlo, y menos cuentos chinos.

 

Es una gran picardía que la mayor cuenca tambera de Sudamérica siga penando por el gas natural.

 

Seguramente los uruguayos revirtieron su situación aplicando un concepto del neurocirujano Facundo Manes: “La empatía es un proceso cerebral que consiste en imaginar e incluso sentir lo que siente el otro. La cualidad empática está en hacer de la diferencia una virtud. Y ese es el primer paso para mejorar y potenciar nuestra convivencia”.

 

Córdoba tiene recursos de sobra y espíritu de lucha para volver a ser orgullo nacional.

Evidentemente algo hicimos mal en los últimos 20 años, para llegar a tocar fondo. Córdoba necesita una nueva generación de dirigentes, que trabajen juntos pese a sus diferencias ideológicas, que piensen la gran ciudad y el interior como un todo. Sin ese proceso empático, habrá más de lo mismo, y el resultado ya está a la vista.



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