- Córdoba, Argentina

Con seca o inundación, clin caja

Opinión - Jueves 31 enero, 2019


martin-cabecera

 

O no cae una gota, o no para de llover. En este país de extremos, el clima no anda con medias tintas, y el Niño está más travieso que nunca, dejando al descubierto a miles de compatriotas con el agua a la altura de las rodillas.

 

A raíz de las fuertes precipitaciones que se produjeron en las regiones del NOA y Litoral, el Gobierno nacional declaró el estado de emergencia hídrica por 180 días. Por tercer mes consecutivo, las lluvias vuelven a quebrar las estadísticas y a condicionar las estimaciones iniciales de cosecha gruesa.

 

Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), las precipitaciones de enero fueron inéditas tanto por volumen, cobertura y frecuencia. En este escenario, la Bolsa rosarina ya ajustó en 300 mil Has. la superficie sembrada con soja, por lo que el área nacional pasaría a totalizar 18,6 millones de hectáreas. El descuento de hectáreas se hace en Santiago del Estero, Chaco, Entre Ríos, norte y centro sur de Santa Fe y sobre el centro de Buenos Aires. Además del recorte, se  elevan a 2,2 Millones las hectáreas implantadas con soja que están en condiciones regulares a malas, donde unas 500 mil están muy comprometidas.

 

En la zona núcleo, la situación es muy heterogénea para la oleaginosa de primera, porque también hay un 45% calificada como muy buena, y un 25% de regular a mala. Las sojas de segunda están más complicadas con un 30% de regular a mala.

 

La mayor cantidad de problemas lo tienen los lotes deprimidos de la región y los campos muy planos con problemas para deshacerse del agua. Aunque el maíz presenta en general condiciones sobresalientes, y aquellos lotes que no sean afectados por exceso hídrico, expresarán su potencial  por encima de los 100 qq/ha.

 

Por eso el cálculo de producción para el cereal de la Bolsa rosarina es de 44 Mill/Tns, lo que marcaría un nuevo récord de producción.

 

En tanto, Juan Manuel Garzón, economista del Ieral-Fundación Mediterránea, calcula que en un escenario favorable, la cosecha total de granos llegaría a 123 millones de toneladas (51 Mill/Tns de soja y 42 Mill/Tns de maíz, más trigo, girasol, sorgo, maní y demás cultivos), aunque con el perjuicio de las inundaciones podría bajar a 119 millones de toneladas. A su vez, el economista cordobés calcula que el fisco incrementará en un 45% sus ingresos en concepto de derechos de exportación al complejo granario, donde el 80% corresponde a lo que tributan la soja y los productos industrializados derivados como harina, aceite y biodiesel.

 

Hay que recalcar que la recaudación de los impuestos que tributan soja y maíz aumentaría un 28,9% para la primera, y 65,7%  para la segunda, debido a que en septiembre pasado el Gobierno reinstauró los derechos de exportación para el cereal -de 0  a $4 por dólar, que representaría una alícuota de 10%-, y congeló el cronograma de reducción del tributo para la soja y sus derivados.

 

A groso modo, el Estado nacional se quedaría con US$9.192 millones por todos los impuestos que tributa la cosecha gruesa, que contrastan con los US$6.690 millones que recaudó en el ciclo pasado.

 

Una vez más el Estado nacional será el gran socio del campo, el que haga caja para distribuir a gusto y piacere en un año electoral, mientras cientos de productores quedan en el camino por la falta de infraestructura en el interior profundo, y muchos pueblos desaparecen o se achican cada vez más por la falta de oportunidades.

 

Pasan los gobernantes, de izquierda, de centro o de derecha, de tinte progresista, populista o conservador. También pasan las sequías y las inundaciones, pasan los vivos que se robaron todo lo que pudieron, y también los inútiles de traje y corbata que supuestamente se las sabían a todas. Los que no pasan siempre, son los productores.



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