- Córdoba, Argentina

Barajar de nuevo

Opinión - Miércoles 5 junio, 2019


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La Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias se reunió para pedirles a los candidatos presidenciales que es primordial el trabajo entre organismos privados y públicos, en donde exista la simplificación de trámites y el acceso al financiamiento.

 

En este marco, los titulares de las cuatro entidades (CRA, Coninagro; SRA, y FAA) entienden que el eje central es el impacto de las retenciones, más aún con la baja reciente de precios de los commodities, en especial la soja.

 

Incluso, el ministro de Agricultura y Ganadería, Sergio Busso, renovó el reclamo de la Provincia para que la Nación elimine las retenciones o al menos reparta los fondos que éstas generan de manera más equitativa, ya que la cosecha de trigo aportaría unos $2.500 millones de pesos en derechos de exportación, que no vuelven en obras ni para situaciones de emergencia del sector agropecuario. Además Busso, aprovechó el Congreso Imagina de la FADA en Río Cuarto, para tildar de “caprichosa” y “antojadiza” la decisión del Gobierno nacional de no incrementar el porcentaje de corte de las naftas con bioetanol, que perjudica las inversiones que nuestra provincia viene haciendo en materia de valor agregado en origen del maíz, una cadena que podría seguir generando puestos de trabajo. Justamente en el Congreso Imagina 2019, el presidente de la FADA, Guillermo Lenti, expresó que “permanentemente gana la fragmentación de la república”, y en ese sentido cuestionó a sectores políticos por considerar que todos los días impulsan una mayor división para obtener réditos particulares. Para Lenti, uno de los problemas que enfrenta el país es que hay tantos sectores con sus necesidades básicas insatisfechas que es imposible salir de lo urgente y observar también lo importante. “Hay que dejar los egos de lado y poner lo importante adelante”.

 

Ya comienza la cuenta regresiva para las elecciones nacionales, y el sector agropecuario, agroindustrial y agroalimentario, empieza a marcarle la agenda a las diferentes opciones políticas que pretenden ocupar el sillón de Rivadavia. En 2015 gran parte del agro le dio su voto de confianza a Cambiemos y Mauricio Macri, pero el actual Gobierno se acordó muy poquito del interior profundo, de los productores y empresarios, y la promesa de la baja gradual de retenciones, y demás anuncios, quedaron en la nada. Salvo la apertura de exportaciones de los granos, los limones tucumanos a EEUU, y el impulso de la ganadería y las ventas externas de carne vacuna y porcina a nuevos mercados, se hizo poco y nada por las distintas economías regionales, y por los tamberos, que este mes están un poco mejor, no por las políticas del Gobierno, sino por el contexto internacional que plancha la soja, y por la puja de las industrias ante la falta de leche, producto de los tambos que se cerraron y la caída productiva por factores climáticos.

 

También es tiempo de pedirles una rendición de cuentas a los representantes del campo que ocuparon diferentes lugares en el Oficialismo, y hoy brillan por su ausencia, como por ejemplo el federado Alfredo De Angeli, entre otras figuras que saltaron a la fama en la crisis de la 125.

 

El campo sigue siendo la caja de divisas frescas, que usó el populismo y también usa el neoliberalismo, y el federalismo es una palabra que todos utilizan en campaña, pero que nadie aplica cuando llega a la Casa Rosada. Todavía no salimos de la vieja grieta entre unitarios y federales, de la grieta entre peronistas y antiperonistas, y menos de la grieta actual entre populistas y conservadores. Entramos en tiempos de definiciones, y la crisis económica golpea fuerte en el bolsillo de los argentinos. En este escenario de pocas luces, la sorpresiva fórmula Fernández/Fernández sigue creciendo, y no es alocado que pueda ganar en primera vuelta cuando revisamos las diferentes encuestas.

 

Macri encontró su techo electoral y apunta a retener su núcleo duro compuesto por los defensores del cambio. Tanto él como CFK saben que profundizar la grieta les da chances, si ambos entran al ballotage.

 

Lo único que podría acabar con esa contienda es la conformación de una tercera vía entre múltiples actores (peronistas no K, progresistas, desarrollistas, y algunos radicales), donde pongan su esperanza casi la mitad de los argentinos que no quieren volver al populismo o seguir con el neoliberalismo. Pero esa opción se cocina a fuego lento, y por ahora priman los egos y las vanidades.

 

Lamentablemente la corrupción o la incapacidad en la gestión no son valores tenidos en cuenta en las urnas, en un país donde la mitad de su población está hundida en la pobreza, y su única prioridad es comer.



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