- Córdoba, Argentina

A seguir pagando la fiesta

Opinión - Jueves 4 octubre, 2018


martin-cabecera

 

En 30 días puede pasar absolutamente de todo. En plena campaña triguera volvieron a cambiar las reglas de juego, ya que el Gobierno no cumplirá con la promesa de campaña una vez más, y el complejo agro será uno de los que pague la fiesta para cubrir el bache fiscal.

 

Macri había prometido terminar su mandato con retenciones en 0% a la soja, apenas asumió bajó las retenciones al 30% y se las quitó al resto de los cultivos, economías regionales, carnes y lácteos. Luego empezó a bajar las retenciones en 0,5% por mes, por lo que ya estaban en 25%. Y ahora las volvió a colocar en 29% para soja, en 10% para maíz, trigo, sorgo y cebada, en 10% para economías regionales, en 26% para harina y aceite de soja, y en 10% para exportación de carne vacuna y lácteos. No segmentaron entre pequeños, medianos y grandes productores, y tampoco de acuerdo a la distancia a puerto. Afectaron nuevamente la rotación de cultivos y la fertilización, bajando las chances del maíz de pelear de forma honorable frente a la soja.

 

Como si no bastara semejante traición y ninguneo al campo, también bajó de rango el Ministerio de Agroindustria, que ahora será una Secretaría. Lo dije en mi columna de Teleocho Noticias, y lo repito aquí: El impacto actual es mayor que cuando Lousteau quiso implementar la nefasta 125, simplemente porque el contexto es muy diferente, y porque los productores llegan descalzados después de la peor sequía de los últimos 50 años.

 

La soja bajo el gobierno de Cristina cotizaba en Chicago en U$S 480 la tonelada (promedio) y tenía una retención del 35%.

 

En la actualidad la soja cotiza por debajo de los U$S 300 la tonelada y tiene una retención del 29%.

 

Como dice el amigo Salvador Distéfano,  esto implica que ni un tipo de cambio en $50 la hace rentable, máxime en los lugares que la soja no supera los 30 quintales de rendimiento. Solo la zona núcleo con rindes superiores a los 40 quintales y cerca de puerto, puede tener otra realidad económica.

 

El “asesor dominguero” Melconián, el economista radical Llach y el “superministro” Dujovne son ahora los padres de la criatura. Incluso, el conflicto de intereses, hace que la protesta de las entidades gremiales sea bastante tibia.

 

Por ejemplo, Alfredo De Angeli, ocupa una banca de senador en el Congreso, y parece querer mantenerse de ese lado del mostrador, en lugar de estar junto a las bases de la Federación Agraria que lo bancaron en el corte de rutas.

El odio y la bronca hacia el gobierno kirchnerista es tan fuerte, que muchos actores del sector agropecuario quedaron atrapados en la grieta, y no pueden ver la gravedad de la crisis.

 

Mientras el Presidente baila en EEUU al ritmo del FMI, el presupuesto 2019 trae mayor presión tributaria para alcanzar el déficit 0, e intentar bajar una inflación que se fue por las nubes. Y las cooperativas y mutuales, símbolos solidarios de Córdoba y Santa Fe deberán luchar otra vez para que no les apliquen Ganancias; como lo hacen los tamberos cada día, mientras ven que ya se cerraron el doble de establecimientos que en años anteriores, y su rentabilidad es negativa desde que comenzó el 2018.

 

Desde este espacio, seré lo más sincero posible, sin medias tintas. Así lo hice mientras Cristina estaba en el poder y arrasaba con el 54% de los votos, y así lo haré aunque Mauricio esté en el sillón de Rivadavia respaldado por la ola amarilla de las elecciones legislativas. Y lo diré también en nombre de los más de 500 periodistas cordobeses que se quedaron sin trabajo en los últimos dos años.



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