- Córdoba, Argentina

AGUA DE LAS PIEDRAS – Dpto. Totoral

Panicum coloratum, pieza clave en la estabilización de una cadena forrajera

Agro - Martes 27 marzo, 2018


En el Pie de Sierras la alfalfa Patriarca se complementa con el Panicum coloratum.cv Klein.

En el Pie de Sierras la alfalfa Patriarca se complementa con el Panicum coloratum.cv Klein.

 

 

La introducción de esta especie perenne en un planteo ganadero, logra equilibrar la cadena forrajera y minimizar los riegos ocasionados por la variabilidad climática entre años.

 

Las cadenas forrajeras, en un principio, son parte fundamental de la planificación forrajera en una explotación pecuaria. Luego de su planificación, se deben ejecutar y poner en práctica de la mejor manera posible. La confección de cadenas forrajeras persigue como objetivo fundamental sincronizar la oferta (representada por pasturas, reservas, suplementos) con la demanda (representada por los requerimientos individuales y la carga animal). La necesidad de planificar y elaborar cadenas forrajeras surge debido a que la actividad ganadera comprende una serie de procesos complejos que a su vez se ven afectados por diversos factores ambientales (bióticos y abióticos) y humanos.

 

Se debe conocer cómo funciona la empresa, los factores y procesos involucrados y el impacto de distintas acciones sobre la dinámica del sistema y sus resultados para lograr los objetivos que el productor se proponga. Algo importante a tener en cuenta es que, como toda cadena, está formada por varios eslabones. La cadena forrajera  también debería estar conformada por más de un eslabón, ya que no existiría producción basada en un único recurso forrajero.

 

Una de las alternativas dentro del armado de una cadena forrajera, es la inclusión de Panicum coloratum, y para conocer más sobre este recurso forrajero, viajamos hasta Agua de las Piedras, un paraje rural del Dpto. Totoral, ubicado 30 km al Noroeste de la ciudad de Jesús María, específicamente entre el Río Pinto (al Norte) y el Río Santa Catalina (al Sur), a pocas leguas de la Estancia Jesuítica Santa Catalina.

 

Bajando desde la RN 9 Norte hacia la zona de Barranco Yaco, y luego de cruzar el histórico Camino Real, el sendero adornado por algarrobos y espinillos, nos fue llevando al pie de las sierras chicas, donde se ubica el importante establecimiento agropecuario que recorrimos con el Ing. Ag. Mariano Bonsignor, asesor técnico comercial de la firma Oscar Pemán Semillas.

 

Cabe recalcar que este campo posee una cadena forrajera cuyos principales eslabones son una pastura perenne megatérmica (Panicum coloratum cv KLEIN) y pastizal natural de monte, acompañado y complementado con verdeos (Avena y Triticale en Invierno y Sorgo Forrajero y Moha en verano),  más alfalfa (Patriarca grupo 9, sin latencia invernal) utilizada como reserva y/o pastoreo de ciertas categorías.

 

Mano a mano con Mariano Bonsignor

¿El Panicum coloratum puede ser una nueva alternativa forrajera dentro del armado de una cadena forrajera, tanto en pie de sierras, como en el norte y noreste de Córdoba?

 

El Panicum coloratum es una especie introducida en Argentina en la década de los `80; en aquel momento lo que se buscaba era mejorar la oferta y calidad de otra especie como el Pasto Llorón en planteos ganaderos del sur de Córdoba, La Pampa y algunas zonas de San Luis. Como principal virtud, esta pastura, posee una tolerancia al frío difícil de observar en otras especies megatérmicas, que en zonas como las mencionadas, no persistía al no tolerar los fríos invernales. En el norte de Córdoba, lo recomendamos justamente en zonas donde contamos con temperaturas durante el invierno similares a las que pueden presentarse en el sur, pero en este caso, debido principalmente, al efecto de la altitud. Por otro lado, en todo planteo ganadero, al introducir una especie perenne como ésta, estamos estabilizando la cadena forrajera y al mismo tiempo minimizando los riegos ocasionados fundamentalmente por la variabilidad climática entre años.

 

¿Cuáles son las principales fortalezas de una pastura perenne como el  Panicum coloratum?

 

Además de lo ya mencionado como la importante perennidad (existen lotes de más de 15 y hasta 20 años) y su marcada tolerancia al frío, que permite no sólo la adaptación de la pastura a zonas de inviernos rigurosos, sino también, ofrecer un diferido de buena calidad en comparación a otras especies (e inclusive comparando con los pastizales naturales),  y un rebrote primaveral anticipado y por lo tanto la posibilidad de primer pastoreo en plena primavera o comienzos del verano en contraposición a otros recursos forrajeros incluidos los verdeos de verano, que en la zona norte por imposibilidad de siembra temprana (falta de lluvia y temperatura), terminan ofreciendo pasto en cantidad y calidad en Diciembre/Enero. A todo esto debemos sumarle su gran plasticidad y adaptación a diferentes tipos de suelos, desde los pocos desarrollados, arenosos y de escasa materia orgánica, hasta suelos pesados, salinos/sódicos, manchoneados y encharcables como los que podemos encontrar en el noreste de la provincia de Córdoba.  La calidad de este recurso en estado vegetativo es excelente. Es una pastura que produce gran cantidad de semilla, lo cual le confiere una capacidad de colonización de lote y de incremento del stand de plantas año a año hasta su estabilización.

 

Podemos mencionar también como otras de sus virtudes, la aptitud para la elaboración de reserva, fundamentalmente en forma de Heno (rollos).

 

Hoy estamos con lluvias por debajo de la media anual, padeciendo los efectos de la Niña. ¿Puede ser el Panicum coloratum una de las llaves para seguir produciendo pasto en situaciones de estrés hídrico? Justamente otra de las características de esta especie es su tolerancia al estrés hídrico, presentando mecanismos que permiten que su producción sea aceptablemente estable a pesar de la variabilidad de precipitaciones que pueden presentarse año a año. Si bien podemos decir que ante años secos, como toda pastura, sufre un descenso en la producción y calidad forrajera y su receptividad disminuye, no lo hace en forma tan marcada como se puede observar en otras especies megatérmicas, tal como puede ser Gatton Panic, por ejemplo. Por otro lado, en años secos, su tolerancia al pastoreo no decae tanto como en otras pasturas, que llegan al punto tal de perder un importante stand de plantas.

 

El Panicum coloratum, complementado con alfalfa y otras pasturas: ¿Pueden otorgar estabilidad a los establecimientos ganaderos en zonas que son más semiáridas?

 

Poder contar con dos especies cuyas curvas de crecimiento -y por lo tanto-, momento de aprovechamiento son diferentes, otorga estabilidad y previsibilidad al sistema. Cabe mencionar dos aspectos: el primero es que ambos recursos pueden utilizarse en forma de pastoreo directo o en forma diferida mediante la elaboración de reservas y en segundo término, que dependiendo del objetivo productivo de la empresa, seguramente se necesitará de otros recursos, de hecho, el establecimiento en cuestión, utiliza verdeos de verano (VV) como la Moha y Sorgo Forrajero y verdeos de invierno (VI) como Avena y Triticale. Los lotes de los verdeos se rotan con alfalfa. Es decir, que un lote puede sembrarse por tres o cuatros años con VV y VI, y luego se siembra la alfalfa con una duración promedio de 3 a 4 años. Además de esto, se puede suplementar con concentrados energéticos y/o proteicos dependiendo la época del año y los requerimientos (demanda) por parte del factor animal. Todo lo que la pastura no proporciona en cierto momento puede suplementarse.

 

¿En qué porcentaje podemos incrementar la producción de carne, por hectárea y por año, con la implementación de estas pasturas perennes?

 

Me gusta utilizar como parámetro la estabilidad y sustentabilidad del sistema, no sólo desde el punto de vista productivo, sino también económico, ambiental y hasta social. Digo esto porque hoy contamos con recursos que pueden hacer incrementar la carga y por tanto la producción de carne mucho más que la implementación de una pastura perenne, pero esto no significa que sea sustentable desde lo económico y ambiental o sustentable en el tiempo, caso concreto y yéndonos a un extremo tenemos al FeedLot. Ahora bien, si tomáramos como parámetro los pastizales naturales, que varían de zona en zona, la inclusión de pasturas perennes adaptadas y el correcto armado de la cadena forrajera, podemos llegar como mínimo a duplicar y hasta triplicar la carga con sus efectos obvios en la producción final del sistema. Tengamos en cuenta que al implantar pasturas no sólo incrementamos la oferta forrajera y por lo tanto la carga, sino que también se mejoran otros parámetros al mejorar calidad y receptividad forrajera, tales como porcentajes de pariciones y destete, peso al destete, vida útil de reproductores, entre otros. Por último quisiera aclarar que con esto, no se promueve la quita total del pastizal natural, al contrario, este debe ser considerado un recurso forrajero más, conocer la dinámica del mismo para poder lograr su máximo aprovechamiento y ser fuente de variabilidad genética. La proporción en la que se mantenga el recurso natural dependerá de la zona y los casos.

 

Seguramente a largo plazo el desarrollo de una cadena forrajera donde se incluye el Panicum coloratum, permite bajar el costo de alimentación, además de los beneficiados ya mencionados.

 

Es así, cuando se comparan recursos forrajeros perennes con otros recursos (verdeos anuales, concentrados) el costo de la Materia Seca es inferior. Tenemos que correlacionarlo con lo que logramos producir también. Las pasturas perennes son mejoras que deben considerarse inversiones ya que su utilización se realizará por varios procesos productivos. Mientras mejor aprovechada y manejada la pastura, presentará una vida útil mayor y por la tanto la inversión se diluye en más años. Cada año debemos contabilizar la Cuota Anual de Depreciación como el costo dentro cada proceso productivo, es por esto, que siempre será más barato este recurso frente a otros. Se torna inviable cuando la pastura por diferentes motivos no cumple con una buena perennidad o no produce por no estar adaptada al haber seleccionado mal la especie para la zona en cuestión. Lo importante es elegir la especie adecuada que me asegure adaptación, producción y persistencia.

 

Finalmente: ¿Cuál sería la ventana de siembra para un Panicum coloratum en el extenso norte cordobés, y cómo debe ser preparado el lote para la implantación de esta pastura perenne?

 

La fecha ideal de siembra es la primavera, fundamentalmente en los meses de octubre y noviembre. Como fecha alternativa podríamos pensar en mediados de febrero. La preparación del lote dependerá mucho de la situación original de la cual partimos, pero como conceptos generales, esta es una especie de relativa lenta implantación y por tal motivo, necesita de una buena preparación del lote, consistente en lograr una siembra superficial en donde logremos un íntimo contacto semilla/suelo y que este se presente además suelto en su primeros centímetros para lograr un desarrollo radicular bueno en el menor tiempo posible. Un capítulo aparte lo merecen las malezas ya que, siendo una pastura de lenta implantación y al no existir posibilidad de aplicación de herbicidas selectivos, deberíamos partir de una situación en donde el tema malezas este prácticamente solucionado. Para esto y en los lotes que se puede, desde Oscar Pemán Semillas, recomendamos la utilización de cultivos anuales antecesores que posibiliten año a año un control progresivo de malezas para luego desembocar en una siembra en línea (en lo posible en directa), realizando el menor laboreo y remoción de suelo posible (activación de semillas de malezas), con previa aplicación de herbicidas para el control de la primer tanda de malezas.



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